“A Uribe no hay que perdonarle nada, porque nada de lo que haga es una equivocación”

En una columna de opinión para la revista Semana, el magíster en comunicación y docente universitario Joaquin Robles Zabalá, se refirió al modo de  proceder con sentido político del expresidente Álvaro Uribe Vélez, y como este según él, no actúa con desacierto en sus pronunciamientos ni actuaciones, sino que todo hace parte de un supuesto entramado político que la sociedad colombiana ha terminado permitiendo.

 

Robles comienza trayendo a colación apreciaciones sobre la “banalización de los actos”, con lo que pretende indicar que en una sociedad que ha resultado banalizada, las actuaciones quedan bajo esta misma característica de futilidad, llegando luego a equiparar este fenómeno con la “carnavalización” de la sociedad.

 

“Una sociedad carnavalizada no podría ir más allá de la lúdica. Al carnavalizarse, todos sus productos serían solo el resultado natural de este: la política, la economía y los hechos sociales”, dice el profesor Robles.

 

Seguidamente recuerda como el año anterior el presidente Donald Trump hizo despidió un funcionario de su gobierno a través de Twitter, lo que para el columnista no es más que la banalización de un hecho que amerita procedimientos a través de los medios destinados al mismo, y no una simple red social.

 

Esto lleva al docente a cuestionar el hecho que si un acto así tiene lugar en un país que es potencia mundial, qué podría esperarse de Colombia, “un país parroquial, subdesarrollado, donde los niveles de pobreza son altísimos y los de escolaridad uno de los más bajos del hemisferio, y donde la estructura social sigue girando en torno a la mentalidad patriarcal, del macho berraco y hablador, aportante a la violencia doméstica”.

 

Para sostener como ciertos sus señalamientos sobre la característica patriarcal y demás situaciones mencionadas de Colombia, pone como ejemplo al senador Uribe y su más reciente polémica con un trino donde supuestamente justificaba la ejecución de “masacres”, lo cual el columnista no sólo recuerda que es un presunto delito estipulado en el artículo 102 del Código Penal, sino que también es inaceptable e imperdonable.

 

“Pues no, señores. A Álvaro Uribe no hay que perdonarle nada porque nada de lo que haga es producto de la equivocación sino, por el contrario, la puesta en marcha de sus idearios y pensamientos retorcidos”, señala.

 

Concluye recordando de manera irónica como un “error” la publicación de un estudiante universitario en Facebook hace algunos años, donde aseguró que a los hijos de Uribe había que matarlos, lo que le costó varios meses en la cárcel.

 

“Vamos a esperar entonces, sentados, el arresto de este psicópata que desde su cuenta de Twitter incitó a una masacre de indígenas que protestaban por el abandonado en que el Estado colombiano los tiene desde hace 200 años”, concluye Robles, refiriéndose al expresidente. Fuente consultada: Semana.

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