‘Cacería de la dosis mínima se dará dependiendo de qué tan cara y bonita sea la ropa’

La firma del decreto que le da la facultad a la policía de decomisar las dosis mínima de sustancias psicoactivas, pero, además, de judicializar a las personas que porten una cantidad mayor a la dosis personal, es la medida para enfrentar la problemática del micrográfico y el narcotráfico que plantea el gobierno.

Medida que ha generado todo tipo de opiniones entre las cuales se han destacado por sus fuertes críticas.

Frente a las polémicas palabras de Gabriel Santos, representante a la Cámara por el Centro Democrático e hijo Pacho Santos, mediante las cuales señaló que la medida no afectaría al consumidor recreacional del sector del Chicó, sino que atacará a los jíbaros de localidades como Suba, Ciudad Bolívar, Tunjuelito y Engativá, cuyo consumo sí es problemático, muchos ciudadanos se volcaron en su contra.

En la columna publicada por El Espectador de Óscar Sevillano, este explica que con esta medida la policía se dedicará a requisar a jóvenes de estratos 1, 2 y 3, quienes por su “apariencia”, levantarán sospechas a comparación de los consumidores de estratos 4, 5 y 6.

Así mismo, Sevillano manifiesta que los uniformados llevarán a cabo operativos en lugares de acuerdo al estrato socioeconómico, cuya probabilidad serían en la Avenida 1ra de Mayo con Boyacá, Venecia o Restrepo.

“Porque con los consumidores de estratos 4,5 y 6 que porten prendas de Arturo Calle, Dolce & Gabbana, etc., no se les va a ocurrir siquiera pensar que al interior de su ropa, bolsos o maletines de marca pueden llevar sustancias psicoactivas. En pocas palabras, esta especie de cacería de brujas se dará dependiendo de qué tan caras y bonitas sean las prendas de las personas que puedan llamar la atención”, comenta el columnista.

Igualmente cuestiona fuertemente la medida de prohibición que por sí misma sólo serviría para la Policía y medios de comunicación como estrategia para mostrar resultados efectivos; sin embargo, esto no indicaría que el consumo de drogas ilícitas vaya a disminuir si no se tiene una política de prevención de consumo que acompañe este decreto reconstruyendo el tejido social.

La problemática del consumo de drogas yace en la dosis personal, ya que el narcotráfico la tiene como su principal mercado interno para fortalecerse económica y socialmente. Fuente consultada: columna ElEspectador.

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