Colfuturo le cobra $ 400 millones por crédito a científica chocoana que trabajó en Nasa

Bonnie Prado soñó desde muy pequeña con trabajar para la Nasa y dedicarle su vida al espacio exterior. Fue la persistencia la que llevó a la chocoana a estudiar ingeniería electrónica en Bogotá, para de allí salir a hacer sus estudios de posgrado en los Estados Unidos, donde puso en práctica sus capacidades profesionales.

Con un doctorado en astrodinámica y aplicaciones espaciales, la mujer de 35 años tiene la labor de monitorear los satélites que orbitan más cerca de la tierra para evitar colisiones que podrían derivar en un daño irreparable de los dispositivos.

Prado le explicó a Noticias Caracol que, además de evitar que los satélites choquen entre sí o con otros cuerpos espaciales, es menester evitar la producción de basura espacial que dificulte más las labores que realizan profesionales como ella.

“En el espacio cualquier cosa te puede sacar de órbita”, explica haciendo referencia a cuerpos espaciales diminutos cuya presencia representa un riesgo para los satélites que, por ejemplo, posibilitan la utilización de plataformas como Google Maps o contribuyen a la observación de las condiciones climáticas.

Pero fue otra cosa lo que sacó de órbita a Bonnie Prado: en 2014 solicitó ante Colfuturo un crédito beca para financiar el 25 % de sus estudios. Tenía como año tentativo de graduación el 2018. Pero como suele ocurrir con más frecuencia de la deseable en el mundo científico, la académica colombiana se topó con una serie de dificultades emocionales que la obligaron a postergar su fecha de graduación.

La depresión le imposibilitó enviar los documentos requeridos por Colfuturo para extender el crédito beca otorgado en 2014. La entidad no condonó la deuda de la mujer y, contando intereses, hoy Bonnie está debiéndole al Estado una suma cercana a los 400 millones de pesos.

“Houston, we had a problem”, es la frase que evoca Prado ante su situación. “Son dos años de intereses, casi 85 millones de pesos en intereses en este momento por un 25 % de financiación que ellos me dieron. El otro 75 % de mi tesis de doctorado lo financió Estados Unidos, país al que no le debo un peso”, expone.

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