“Desde la época paramilitar no se registraban hechos tan violentos”: artículo de El Espectador

Con un escrito elaborado por Ariel Ávila y Esteban Salazar de la Fundación Paz y Reconciliación para el diario El Espectador, se expuso la problemática de la violencia y como está azotando al país de una forma que no se registraba, según ellos, desde los años en que el paramilitarismo aterrorizaba al territorio nacional.

“Incursiones de grupos armados en zonas urbanas, masacres, desplazamientos y zozobra es lo que se empieza a vivir en diversos territorios del país”, comienza señalando el artículo en el que proceden a referir que la finalización de los diálogos con el ELN, la aparición de grupos “neoparamilitares”, la abundancia en el narcotráfico y otros factores hacen que el Gobierno esté perdiendo legitimidad en variedad de zonas del país.

“Todo parece indicar que el país se está incendiando porque no hay voluntad de paz, pero tampoco hay decisión para detener la violencia”, expresan.

Dicho esto proceden a explicar la investigación realizada por la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), donde se determinó que el Bajo Cauca, norte, nordeste antioqueño y Sur de Córdoba están en la situación más grave de violencia, calificándolo casi como “una guerra civil”.

Según cuentan, en un gran número de municipios de Córdoba lograron vivir una época de tranquilidad después de firmados los acuerdos de paz con las Farc, pero en este momento después de cierta tensión, comenzó prácticamente una “guerra abierta”, ya que sus territorios están viviendo fenómenos como “desplazamientos masivos, masacres, asesinatos selectivos y atentados terroristas” que suceden con gran frecuencia.

La Fundación determinó que existen varias facciones que están impulsando estos conflictos como el Clan del Golfo, las AGC, BVPA, disidencias del Clan del Golfo aliados con “los Caparrapos”, “Los Paisas”, “Las Águilas Negras”, “Los Rastrojos” y tres frentes de disidencias de las Farc.

Igualmente indican que existe una motivación de guerra provocada por la “injerencia de carteles mexicanos, entre los cuales se encuentran: Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG)”, que serían los colectivos que tienen la capacidad de narcotráfico más avanzada que logra llegar hasta los Estados Unidos.

Se habla además de las denuncias radicadas por el representante a la Cámara de Córdoba, Andrés David Calle, quien alertó que el Clan del Golfo está asociado con el Cartel de Sinaloa, con los cuales mantienen un control en zonas como Urabá y el noroccidente del departamento, pero estos comienzan a tener competencia amenazante generada por los Caparrapos que han incursionado en zonas urbanas de San José de Uré, Puerto Libertador y Montelíbano.

Informan también sobre el aumento que han tenido los homicidios en múltiples municipios de Caucasia, El Bagre, Montelíbano y San José de Uré.

“Por su parte, para el caso de San José de Uré es el municipio que más registra desplazamientos forzados, con un incremento del 2 mil 325 por ciento, con respecto al año 2017. En Bajo Cauca es todavía más preocupante, pues, con excepción de El Bagre, los municipios de Caucasia, Cáceres y Tarazá han incrementado exponencialmente los desplazamientos”, narra la investigación.

Con todo lo anterior, los investigadores anexan fotografías y videos con los que se demuestra que, según su análisis, la violencia y la guerra se está tomando de forma directa las zonas urbanas y están dejando una marca de temor en múltiples regiones, que insisten, no se vivían en el país desde años atrás. Fuente consultada: ElEspectador.

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