Duque invita a una transición pacífica en Bolivia mientras en Colombia deslegitima las protestas contra su gobierno

La esperada pero no menos sorpresiva dimisión de Evo Morales como presidente de Bolivia, deja por el momento una gran sensación de inestabilidad económica y social no solo en su país sino en el resto de Sudamérica, que en varios de sus países vive momentos de cambios acelerados en los modelos de gobierno, ya sea por medio de elecciones o por protesta social.

Es en la protesta social donde se evidencia la poca gobernabilidad que goza el presidente Iván Duque, el cual está ad portas de enfrentar uno de los paros más anunciados y con mayor poder de convocatoria según los diferentes gremios y sectores que se han unido al llamado Paro Nacional, programado para el próximo 21 de noviembre.

Sin embargo, la posición del Gobierno Duque ha sido radicalmente distinta entre la protesta realizada en Bolivia y las realizadas hasta el momento en el país que dirige. Es así como Duque, por medio del Ministerio de Relaciones Exteriores, ha pedido ante la Organización de Estados Americanos (OEA) que se convoque a una reunión extraordinaria, luego de conocerse la renuncia de Evo Morales como primer mandatario de Bolivia.

El llamado del Gobierno por medio de la Cancillería ha sido claro y Colombia afirma estar dispuesta a intervenir y colaborar en cualquier aspecto del que se les requiera con tal de conseguir “una transición pacífica en Bolivia”, con la intención de evitar que se repitan más episodios violentos en este país, siguiendo las normativas que rigen a Bolivia junto a los tratados internacionales.

“En ese sentido, Colombia expresa su plena disposición a trabajar en el marco de la Organización de los Estados Americanos, con arreglo a las instancias y procedimientos establecidos dentro del sistema hemisférico, para asegurar que los ciudadanos bolivianos se puedan expresar libremente en las urnas y elegir a un nuevo gobierno con plenas garantías para su participación”, dicta el comunicado de la Cancillería colombiana.

Casi contradictoria parece la postura del Gobierno colombiano,que mientras afirma estar a disposición de colaborar en el diálogo entre manifestantes y el Estado boliviano, el presidente Duque lleva varios días desestimando el anunciado Paro Nacional de los próximos días, calificando varios de los puntos expuestos por lo manifestantes como mentiras, mientras su partido político, el Centro Democrático ha atribuido gran parte de la responsabilidad a la supuesta agenda manejada por el Foro de São Paulo.

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