“Duque no puede gobernar como si fuera una finca uribista donde todo se maneja a gritos”

El abogado Ramiro Bejarano habló nuevamente sobre el presidente Iván Duque en su columna de este domingo para el diario El Espectador, refiriéndose a lo que él considera un supuesto mal gobernar del uribista, la clara influencia de Álvaro Uribe en sus actuaciones y la falta de experiencia que cada día “demuestra más”.

Bejarano comienza recordando que la decisión “en caliente” de Duque de romper los diálogos con el ELN tras el atentado en la Escuela General Santander, no ha logrado resolver “ningún problema”, sino que por el contrario le trajo cantidad de inconvenientes que su Gobierno no tiene cómo enfrentar.

“El subpresidente Duque (…) pensó torpemente que acabar conversaciones con el Eln consistía en dejar en La Habana a Gabino y a todo el equipo negociador de los insurgentes y que aquí nada pasaría”, explica para El Espectador.

Sumado a esta situación con la guerrilla, surge un fuerte ambiente de protestas en el Cauca que, según dice Bejarano, el Gobierno estaba advertido de lo que podía suceder con los indígenas desde el momento que se hizo el empalme con el gobierno anterior.

La situación del Cauca revela también una violenta posición de todo el Centro Democrático, quienes una y otra vez en diferentes cargos han señalado que el ejercicio de la violencia contra los indígenas es “comprensible”, según sintetiza Ramiro.

Como si no fuera poco, surge la controversia con la JEP, de la que el jurista culpa a su “torpeza” de la situación actual: “Por acatar las órdenes del presidente eterno y las siniestras recomendaciones del fiscal Néstor Humberto Martínez (…) hoy camina lentamente a recibir una muenda política y mediática sin precedentes”, indica el analista político en dicho medio.

Con todo esto critica las intenciones de una constituyente que sostienen los uribistas, pues resulta ser una pretensión que surge en un “río agitado” que indica que lo que buscan es que “Uribe ejerza el mando, ya no en cuerpo ajeno”.

“Ya es hora de que Duque entienda que no puede seguir entregándoles el país a sus consejeros (…) ni gobernando como si Colombia fuera una finca uribista donde todo se maneja a gritos del capataz”, comenta Bejarano en su columna. Fuente consultada: El Espectador.

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