Editorial de New York Times lanza pulla a Duque y dice que “Ejército recurre a viejos trucos”

El medio estadounidense The New York Times publicó este 8 de mayo una fuerte editorial donde explican lo sucedido con el escándalo del Ejército y la manera en que llevaron a cabo supuestos seguimientos contra figuras públicas.

De entrada el artículo lanza una dura frase sobre que el Ejército colombiano “recurre a viejos trucos” por la presión que tienen para frenar el tráfico en el país, según el periódico.

En ese sentido, catalogan como “triste” que se estén utilizando equipos que suministra Estados Unidos para luchar contra las guerrillas y el tráfico, para “espiar a periodistas y opositores”. “Es completamente posible que un objetivo importante sea ocultar que la pelea fue sucia y no fue particularmente bien”, indican.

Recuerdan que uno de los que apareció en los “perfilamientos” es Nicholas Casey, su propio corresponsal, quien hace un año reveló las supuestas “órdenes” en las Fuerzas Militares para duplicar las bajas.

Además, dicen que Trump ha destinado 10 mil millones de dólares para combatir el tráfico, pero los cultivos han aumentado y siguen quitándole la vida a líderes sociales y desmovilizados de las Farc.

Lo anterior, de acuerdo a New York Times, podría ser la razón por la que el Ejército hará todo “para mostrar resultados”.

“Es especialmente irritante que los recursos suministrados por los Estados Unidos para combatir el tráfico de drogas a los Estados Unidos se usaran para espiar a los periodistas estadounidenses. El Pentágono también debe abordar cómo supervisa su ayuda”, sentencian.

Para el medio ya se ven avances en lograr que el “Ejército cumpla con estrictas reglas de comportamiento”, ya que retiraron del servicio a 11 oficiales; en su momento se dio la renuncia de Nicacio Martínez; y los anuncios de Duque condenando lo sucedido y las investigaciones que se están realizando desde el Ministerio de Defensa, son síntoma de ello.

Asimismo, aseguran que la credibilidad del Presidente de Colombia estaría en juego después de haber hecho campaña contra el acuerdo de paz y porque designó a Nicacio como comandante de las Fuerzas Militares, aún con la oposición de grupos como Human Rights Watch.

“De 2002 a 2008, cerca de 5,000 civiles o guerrilleros fueron asesinados fuera del combate, según las Naciones Unidas (…) Tiene poco sentido denunciar las violaciones de los derechos humanos y al mismo tiempo designar a un oficial con la historia del general Martínez Espinel para dirigir el ejército”, explica NYT. Fuente: The New York Times.

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