El daño de Duque a la economía de Colombia y cómo proteger la democracia.

La decisión de la Cámara de Representantes de Colombia de aprobar una reforma tributaria ampliamente rechazada por el público y los economistas es un gran golpe para la democracia.

La reforma fiscal, que incluye descuentos fiscales para grandes empresas, solo beneficia a los ricos sin estimular el crecimiento económico, según 70 de los principales economistas del país que le pidieron al Congreso que hundiera el proyecto de ley.

Además, la reforma reducirá gradualmente los ingresos fiscales del país sin que el Gobierno tenga una solución para el creciente déficit, según el grupo de expertos económicos Fedesarollo.

Para empeorar las cosas, según el ex ministro de Finanzas, Mauricio Cárdenas, la reforma pone en riesgo la calificación crediticia del país.

En resumen, el Gobierno de Colombia tendrá menos presupuesto y mayores dificultades para acceder al crédito, si todo va de acuerdo con las proyecciones de los economistas.

Cuando varias ramas del gobierno fallan

Para aquellos que han estudiado las diferentes propuestas de campaña, ha quedado claro que, desde antes de las elecciones del año pasado, el presidente Ivan Duque y su partido de extrema derecha, Centro Democrático, consideran sus cuatro años en el cargo como un plan para enriquecerse rápidamente.

El hecho de que el Congreso no bloquee este uso cleptocrático del poder no solo amenaza la economía y el estado ya débil, sino que erosiona aún más la confianza de los colombianos en sus instituciones democráticas.

Los colombianos de izquierda a derecha han participado en las mayores protestas antigubernamentales en más de cuatro décadas y han dejado en claro su desaprobación por Duque y su partido de extrema derecha, tanto en las elecciones locales como en las encuestas de opinión.

Si sus representantes electos también traicionan a sus electores mientras el poder ejecutivo reprime violentamente los derechos y libertades constitucionales, las personas se quedan sin herramientas pacíficas para la disidencia proporcionada por la democracia.

Algunos se conformarán a esto, pero otros no.

Aquí es donde entran las guerrillas

El comportamiento cada vez más autoritario de la administración de Duque y la alucinante inacción del Congreso son el combustible para el conflicto armado del país.

Como se ha demostrado muchas veces en la historia de Colombia, las fallas estatales para actuar en interés público o funcionar como democracia han brindado las excusas perfectas para tomar las armas.

El M-19, que se formó después de un aparente fraude electoral en 1970, y las AUC, que se formaron en 1997 por fallas estatales para proporcionar seguridad pública, son ejemplos perfectos de esto.

Las FARC se desmovilizaron en 2016 para poner fin a su oposición armada al estado y adoptar herramientas democráticas y pacíficas. El ELN, sin embargo, no lo hizo.

Es probable que el último grupo guerrillero de Colombia y los disidentes de las FARC aprovechen la situación utilizando el fracaso de la resistencia pacífica para justificar y promover la resistencia armada. Esto debe ser desalentado.

Control de daños

A menos que intervenga la Corte Constitucional, se puede hacer poco para prevenir el daño causado a la economía colombiana. Los votantes del país simplemente tendrán que esperar hasta 2022 y elegir mejores políticos la próxima vez.

Pero los esfuerzos para salvaguardar la democracia mientras está bajo mayor amenaza deben intensificarse urgentemente.

Lo más inminente, creo que es importante mantener las protestas pacíficas y contrarrestar activamente cualquier intento de promover la oposición violenta al gobierno o al estado.

Al mismo tiempo, las tendencias dictatoriales de Duque deben detenerse en seco. Afortunadamente, los principales tribunales del país han demostrado ser socios confiables en esto.

El encarcelamiento pendiente del mecenas político de Duque, el ex presidente Álvaro Uribe, y las investigaciones en curso del tribunal de crímenes de guerra y la Corte Penal Internacional le recordarán al presidente que no es el rey.

Las investigaciones penales sobre violaciones recientes de los derechos humanos también pondrán a las fuerzas de seguridad fuera de control en su lugar.

Por último, pero no menos importante, los líderes sociales y los líderes políticos emergentes deben restablecer la fe en la democracia, inicialmente mostrando cómo se hace, en segundo lugar promoviendo la participación política y, por último, garantizando elecciones libres y justas en 2022.

 

Artículo original: Duque’s damage to Colombia’s economy and how to protect democracy

AUTOR
Adriaan Alsema
Periodista y “Enfant-terrible-en-jefe” de Colombia Reports
@adriaanalsema

Traducción por: Juan Martín Caballero

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