El gran pecado de decir la verdad

Después de los hechos ocurridos frente al vídeo que circuló en redes sociales con el tema de las firmas a favor de Vargas Lleras, llegaron los ataques.

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Parece que decir la verdad en Colombia fuera una sentencia de muerte. Denunciar las cosas que se han hecho mal en el país, que no son pocas, con cierto grado de vehemencia puede ser motivo de estigmatización para una persona que tal vez lo único que tenga es un pensamiento crítico.

“Izquierdista”, “castro chavista” o incluso “petrista”, son algunos de los adjetivos utilizados para describir a las personas que entienden la realidad del país desde una perspectiva más profunda, más real. Personas que no comen cuento y que están decididos a cambiar la mentalidad de nuestra pasiva sociedad colombiana.

Algunos de los que tienen este pensamiento, crítico pero real, son periodistas, lo cual no siempre representa una ventaja cuando lo único que se quiere mostrar es la realidad.

Calificativos injustos van y vienen por el simple hecho de querer compartir situaciones reales que a todos nos afectan, pero que simplemente, se volvieron paisaje.

En días pasados, el periodista Pedro Reales Vanegas, magangueño, amable y muy centrado, publicó un vídeo 100 % real que por su contenido de denuncia tocó las fibras de una de las campañas políticas más promisorias del momento, la del señor Germán Vargas Lleras, debido a las irregularidades que allí se compartieron sobre el proceso de inscripción de firmas, supuestamente, apoyado por la Registraduría.

Basta hablar unos segundo con Pedro Reales para darse cuenta que no es ningún izquierdista. Él tiene muchas de las capacidades que a los colombianos nos faltan: dice la verdad sin tapujo, cuestiona todo lo que nos pasa y es buena gente. Entonces, cabe preguntarse: ¿todos los que vemos la realidad de otra forma somos criminales? ¿Venimos de otro mundo? ¿Nos pagan izquierdistas para escribir y denunciar sin importar las consecuencias? Eso sólo lo hace un verdadero patriota, alguien a quien realmente le duele su país. Pero como estamos dormidos, ese tipo de cosas no las vemos y además nos importan un carajo.

En todo caso, es infame querer crucificar a un periodista que solo está haciendo su trabajo bien: mostrar la realidad sin sesgos y en el acto. Después de todas las condenas por parapolítica y por nexos con grupos irregulares, Cambio Radical no es el actor más indicado para pedir transparencia y respeto al pueblo, cuando solo es una maquinaria de basura política tradicional. Por eso yo, siendo solamente un ciudadano del común, confío en la veracidad del vídeo y en la palabra de Vanegas.

Decir la verdad parece un error fatal, mucho más en un país como el nuestro que se ha construido con base en mentiras, desdén y desprestigio por aquellos ciudadanos valientes que sí luchan por sus derechos.

Estamos tan cegados ante el sistema, que no nos permitimos ni escuchar al otro, cuando al minuto ya estamos emitiendo juicios de valor. ¿Somos egoistas? Claro que sí, pero es más claro aún, que el Gobierno castiga más al ciudadano que al criminal que sigue tan tranquilo y campante.

No hemos crecido nada como sociedad. Ahora, un periodista como Reales solo merece aplausos, ¡porque es un valiente! Se atreve a ver más allá de lo evidente y por eso merece respeto y apoyo de muchos. Ojalá la gente entendiera, de una vez por todas, que decir la verdad y no comer cuento, no necesariamente significa ser de izquierda. Si así fuera, igual nada de malo tendría, pero estamos tan cegados, que nuestro corto raciocinio nos impide ser críticos y ver las cosas a profundidad.

Al parecer el crimen más grande en épocas de corrupción infinita, es simplemente decir la verdad.

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