El resentimiento de los tramposos del “NO”

“Los ciudadanos salieron a votar “verracos” en el plebiscito del 2016, y ese fue el verdadero fraude que se llevó a cabo hace un año”, columnista ciudadano.

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A un año de la realización del plebiscito sobre el acuerdo de paz, la extrema derecha a través de sus voceros en los medios de comunicación, y de sus líderes políticos, expresan su resentimiento porque no pudieron “hacer trizas” el proceso de paz en esa oportunidad.

En palabras de Francisco Santos en la Revista Semana “se conmemora un año del conejo que el presidente Juan Manuel Santos, el Congreso de la República y la ‘Altas’ Cortes. le pusieron a la decisión soberana del pueblo de Colombia de votar en contra del acuerdo de paz firmado por las Farc y el gobierno”. Pero realmente fue la extrema derecha la que le hizo “conejo” al plebiscito.

El Centro Democrático, con Uribe a la cabeza, no le dijeron a sus seguidores, que el acuerdo buscaba, con la formalización de la propiedad a través del catastro rural, la restitución de la tierra a sus verdaderos propietarios, es decir, para proteger la propiedad de los desplazados, al contrario, les aseguraron que el propósito era la abolición de la propiedad privada.

No les dijeron que los predios improductivos y de engorde, podían con fines de interés público, ser expropiados, como está definido en la normatividad actual, por el contrario, les anunciaron la expropiación de la tierra a los trabajadores del campo.

No les explicaron que el acuerdo estaba centrado en las victimas, en la verdad, en la reparación, por el contrario, en el Cauca centraron su mensaje para prevenir a las víctimas, asegurando total impunidad.

No les informaron que la reforma rural integral creaba un fondo de tierras para repartir 3 millones de hectáreas entre los campesinos, por el contrario, vendieron el falso argumento de que a los guerrilleros les entregarían 3 millones de hectáreas y que a los empresarios honrados les arrebatarían su propiedad rural.

No les mostraron todos los beneficios de la participación democrática que aseguraba el acuerdo, por el contrario, utilizaron el temor con la afirmación de que los acuerdos convertirían a Colombia en la próxima Venezuela.

No les explicaron todas las inversiones y los servicios que recibirían las zonas más azotadas por la violencia, por el contrario, atemorizaron a los pobres con la perdida de los subsidios.

No les mostraron a los militares los beneficios que tendrían con la Justicia transicional, por el contrario, se les utilizó el orgullo, con el argumento de que los igualarían con la guerrilla.

En fin, usaron la sensibilidad de los pensionados, asegurándoles que para el acuerdo tendrían que aportar el 7% de su pensión; a los asalariados les afirmaron que los guerrilleros ganarían más que ellos; a los religiosos, que el homosexualismo se tomaría el país, que la guerrilla estaba negociando la prisión de Uribe y el puesto del Procurador Ordoñez, que habían pactado una estrategia para imponer la ideología de género, que si ganaba el SÍ, la familia se desintegraría; que para financiar el acuerdo se haría una reforma tributaria.

No focalizaron su campaña para formar, para guiar el juicio, el análisis, explicando el contenido del acuerdo para que tomaran la mejor decisión, por el contrario, la estrategia en palabras de Juan Carlos Velez, gerente de la campaña era “dejar de explicar los acuerdos, para centrar el mensaje en la indignación, buscando que la gente saliera a votar verraca”. Se apalancaron en la ignorancia y en la emotividad de las personas deponiendo el juicio, el análisis de razones para decidir que son propias de la corteza cerebral del ser humano, por el contrario, estimularon el odio a través de la manipulación de las emociones irracionales, primitivas del cerebro límbico propio de los animales, desencadenando respuestas instintivas y automáticas.

El pueblo salió manipulado a votar por el NO y por eso no fue “una decisión que ennobleció al pueblo colombiano” como lo disfraza Francisco Santos. Por el contrario, lo envileció, porque no trataron a sus seguidores como seres humanos, no los valoraron como personas, lo que sí hicieron fue estimularlos para que reaccionaran como animales enfurecidos dispuestos a asesinar su propio futuro.

Nada de pensar, nada de argumentos, manipulación pura y descarada. “Acusamos a los promotores del NO de mentirosos” porque estafaron a sus seguidores. Adelantaron una campaña sucia, tramposa, inmoral, antiética y de mala fe, violando los postulados de la Constitución Política Colombiana, porque mediante maniobras engañosas, consiguieron que los ciudadanos votaran por el NO -art. 388 modificado L.1142/2007, art 40 Fraude al sufragante-.

El Centro Democrático estaba obligado, por la Constitución, a actuar con transparencia, lealtad y a no defraudar la confianza de los ciudadanos, pero abusó de sus propios derechos -art. 83 y 95 de la Constitución-, empleando medios que tenían como finalidad deliberada, engañar a sus seguidores sobre el verdadero contenido del acuerdo para la terminación del conflicto armado.

Esta sí que fue una verdadera “infamia democrática” porque políticamente, la extrema derecha por los intereses que defiende, son una minoría, pero al amparo de la ilegalidad, obtuvo en el plebiscito una ventaja del NO de 60 mil votos, manipulando un sector importante del pueblo que no tiene nada en común con ella y por lo tanto, no los representa, los utiliza y en consecuencia, no pueden erigirse legítimamente como una mayoría.

En cuanto a los “hijitos” que según Francisco Santos nacieron del acuerdo de paz, son un engendro de manipulación deliberada presentando falacias y suposiciones para mantener engañado al pueblo. Qué más absurdo y ridículo que afirmar que una comisión de seguimiento de los acuerdos es “cogobierno”. Qué más desatinado que afirmar que “el fast track, es una suplantación de las funciones del Congreso” cuando es el Congreso el que está realizando esas funciones. Qué más incoherencia, reconocer a las “desprestigiadas Cortes” pero pretender que de todas maneras sea esa justicia corrupta a todos los niveles la que juzgue a los actores de la guerra y no “la joya de la corona, la JEP”.

Qué pánico incontrolado se advierte en Francisco Santos, porque según él, la JEP “invierte la carga de la prueba especialmente para los civiles y que genera inmensa inseguridad jurídica para todos los ciudadanos”. ¿Qué inseguridad pueden tener la mayoría de los ciudadanos que nunca promovieron, apoyaron y financiaron la guerra? Ninguna, Francisco realmente refleja el pánico de toda la oligarquía que apoyó el paramilitarismo y los ovacionó en el Congreso en el año 2004, porque ellos también son responsables.

Francisco y con él la oligarquía se encubren generalizando “la inseguridad jurídica para todos los ciudadanos”, cuando son ellos los que tienen “tanto pánico a tan pocos”. Qué falta de ética periodística, hacer publicaciones basado en suposiciones y corre ve y diles, afirmando que “cualquier narco puede someterse a la JEP y ser amnistiado si confiesa sus crímenes”, “qué la disidencia de las FARC es un plan B”, “qué las leyes y decretos que no se han implementado son una camada de conejos”. ¿Todo esto será desinformación y falta de investigación periodista o perversidad política de la extrema derecha? Pero en una cosa sí tiene razón, el 02 de octubre de 2016 será “una fecha que vivirá en la infamia”, porque la extrema derecha deshonró la democracia, obrando ilegalmente para manipular al pueblo, para que votara enfurecido, en contra de sus propios intereses.

Escrito por Alberto Rodríguez.

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