“Es la verdad”: Alcalde bumangués reafirma su opinión sobre las venezolanas

El ingeniero Rodolfo Hernández, alcalde de Bucaramanga, a sus 73 años se ha convertido en uno de los políticos colombianos que mayor controversia genera por su actitud beligerante, que le ha hecho acreedor tanto de halagos por su lucha contra la corrupción como de críticas por sus actuaciones un tanto fuera de lugar.

Sumado a la inhabilidad que se le impuso por golpear a un concejal de la ciudad, recientemente hizo una declaración en la que dijo que no hay dinero para atender a las mujeres venezolanas en estado de embarazo, a las que calificó como “una fábrica de hacer chinitos pobres”.

Dichas palabras muchas personas las calificaron como xenófobas; sin embargo, Hernández dijo este lunes 11 de febrero en el programa de LA FM que no se arrepiente del comentario, ya que considera que está contando una verdad que debe ser tenida en cuenta ante la problemática que enfrenta en este momento la ciudad, como lo es el alto número de mujeres embarazadas que están llegando a territorio colombiano para tener a sus hijos, junto con un aumento significativo en los casos de sífilis y de sida en el municipio desde que comenzó la crisis migratoria del vecino país.

“Es realidad, yo no he visto que ningún rico se venga a pie desde San Cristóbal o San Antonio a limpiar parabrisas en los carros, es pura gentecita pobre, que traen sus carros, unas vienen embarazadas, otras las embarazan aquí, además esa presencia masiva a aumentado las cifras de sífilis y de sida. Entonces, es una manera de ver la vida, siempre digo la verdad, y no me gusta echarle labial, colorete y polvos a la verdad”, dijo en la emisora.

Para el alcalde los problemas que afrontan los venezolanos son sumamente serios, pues según él, hay una explotación laboral de la cual no se está teniendo un control debido en parte a las autoridades, e indicó que algunos extranjeros llegan a “regalarse” en trabajos de una carga de hasta 12 horas para que se les pague por día 10 mil pesos.

El ingeniero aunque sabe que sus palabras podían darse fácilmente a malinterpretación, dice que no le gusta “echarle labial, colorete y polvos a la verdad”, y afirma que la declaraciones sobre las mujeres venezolanas no fueron hechas desde un punto de vista xenófobo, sino enfatizando los problemas que afronta la capital de Santander, además de tratar de hacer un llamado al Gobierno Nacional que para él ha hecho una labor casi nula frente a los migrantes, comparado con las cargas que han aliviado las alcaldías y gobernaciones.

“Nos están llegando todos los problemas aquí, yo he atendido a las señoras en preparto, parto, postparto para que al menos tengan un mejor confort en esos momentos que dan a luz, pero yo advierto que se están convirtiendo en una fábrica de hacer niños. Imagínense el drama en una casa, supongamos que en un matrimonio se tenga dos niños y comen con tres dólares al día y llega otra boca, ¿son ricos o pobres?”, reafirmó. Fuente consultada: LaFm.

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