Exguerrilleros de las Farc ponen su grano de arena y fabrican tapabocas para atención de la crisis

La crisis de salud desatada por el Covid-19 ha modificado el ritmo de vida de los colombianos, haciendo que la mayor parte de la población permanezca en aislamiento preventivo; sin embargo, para el trabajador informal la única alternativa que queda es salir a trabajar acompañado de un tapabocas, haciendo que estos sean cada vez más escasos en todo el país.

A raíz de esto, un grupo de excombatientes de la extinta guerrilla de las Farc, quienes hacen parte de la cooperativa Tejiendo Paz y de la marca de ropa Manifiesta, decidieron abordar la tarea de fabricar 180 tapabocas para la protección de otros excombatientes y de la población de Icononzo, en el departamento del Tolima.

Según información publicada por El Espectador, los exguerrilleros, quienes con tan solo 3 metros de tela pudieron elaborar los tapabocas, buscan poder conseguir recursos para aumentar su producción y poder entregar la mayor cantidad de elementos de protección posible al resto del país como donación.

El representante legal de Tejiendo Paz, Juan Perea, comentó cómo desde los lugares asignados para la reincorporación a la vida civil de los exmilitantes de Las Farc, se están siguiendo las recomendaciones de la cuarentena nacional decretada por el gobierno del presidente Iván Duque con mucho rigor, entendiendo que la crisis de salud solo puede superarse por medio de la solidaridad entre colombianos.

“Sabemos que no es nuevo, que los virus siempre han existido. No es cosa que nos alarme demasiado como para entrar en pánico”, comentó Perea, explicando cómo desde su región la situación se vive con mucha calma, aunque insiste en respetar las medidas de cuarentena decretadas por el gobierno.

Sin embargo, y pese al accesible precio de 1.000 pesos por tapabocas, dinero que estaría destinado para el pago de insumos, Perea explica que los recursos con los que contaban para continuar la fabricación se han acabado rápidamente, puesto la demanda tan solo en su municipio es de 3 mil habitantes.

Perea contó cómo ante la falta de tela quirúrgica decidieron acudir al Consejo Nacional de Reincorporación, los cuales respondieron que de momento no había forma de poder conseguir ese tipo de material, por lo que la continuidad de su trabajo ve amenazada.

¿Quieres dar tu opinión sobre este artículo?