Ningún medio de comunicación se había tomado la tarea de averiguar quiénes eran los campesinos que la Policía asesinó en Tumaco. Acá se los mostramos.

Todavía no se tiene una cifra exacta de la cantidad de muertos que hubo en la masacre en Tumaco, Nariño, ya que algunos familiares de otros campesinos que se encontraban en la protesta, aseguran que se encuentran desaparecidos, mientras que a otros se los llevaron del lugar sin reportarlos como heridos o muertos. Posiblemente, por el miedo que esto les ocasionó.

Siempre que en otros países ocurren tragedias como estas, en todos los noticieros y medios de comunicación muestran hasta la saciedad quiénes fueron las personas que estuvieron detrás de lo ocurrido, claramente, como para rendir un homenaje y que sean recordados -o como lo quieran tomar-, algo que en Colombia no pasa.

En redes sociales se estaba criticando eso. Los medios que se encontraban en el lugar de los hechos y que tenían los recursos económicos y de herramientas para investigar de quién se trataba los que cayeron en las manos de unos asesinos, no lo habían hecho, como si no les importara, simplemente son campesinos que los asesinaron y listo.

Hasta hoy, que es el día en que sale el vídeo en redes sociales de La Pulla, el espacio de opinión del periódico El Espectador, en donde se tomaron la agradecida y maravillosa tarea de recordarnos que los que asesinaron en Tumaco eran seres humanos y no simples cifras, como trata de mostrarlo siempre el Gobierno con todos los muertos dejados en el paso de la delincuencia. Hay que humanizar esta violencia y dirigirla a el sentir de los colombianos para que la paz por fin se comience a construir. Probablemente, la indolencia ante la guerra y las ansias de que no se lleven a cabo procesos de negociación, en una parte, se debe a que perdimos el sentido humano ante esta indolencia y estupidez.

Acá les vamos a dejar los nombres y un poco sobre la vida de los campesinos asesinados, el resto lo pueden ver en el vídeo de La Pulla, que claramente está totalmente recomendado.

Jaime Guanga Pai

Un hombre callado, pero de buen humor. Indígena de la comunidad awá y era parte del resguardo Gran Rosario. Una persona amable, colaborador y dedicado a su trabajo.

Janier Usperto Cortés Mairongo

Le decían ‘Cheto’, jugaba fútbol e hincha ferviente del Nacional, y por eso en su cajón le colocaron la bandera. Tenía muchos amigos, criaba a su hijo y ostentaba 26 años.

Diego Escobar Dorado

Era el dueño de la finca en donde ocurrió la masacre, líder de su comunidad y tenía un hijo de 14 años.

Nelson Chacuendo Calambas

Trabajaba como jornalero con lo que trataba de mantener a su familia, la cual está viviendo a 20 horas de donde él se encontraba. No tenía cómo visitarlos.

Alfonso Taicús Taicús

Tenia cuatro hijos, con los cuales vivía en una pequeña casa. Era indígena awá. Trabajaba como jornalero.

Aldemar Gil Guachetá

Según La Pulla, tenía 25 años, pero no obtuvieron mucha información.

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