Padres que reconocieron hijos no biológicos, no pueden arrepentirse: Corte Suprema de Justicia

Para aquellos padres que reconocían a hijos no biológicos y después se arrepentían, la Corte Suprema de Justicia les puso un “tate quieto”.

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Así lo determinó la Corte Suprema de Justicia que, después de estudiar una tutela, consideró que el reconocimiento del hombre a sabiendas que no era su hija biológica, no puede generar el desconocimiento de los derechos fundamentales de la niña.

La Corte Suprema se pronunció considerando que un hombre a pesar de tener conocimiento sobre no ser el padre biológico de un menor, este no puede negar ni desconocer los derechos fundamentales que son inherentes al niño y por lo tanto, debe responder por ellos.

En sentencia del pasado 19 de octubre, La Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, manifestó, que si una persona ha reconocido derecho de paternidad sobre un menor de edad, aunque este no sea su hijo biológico, no podrá arrepentirse de dicho reconocimiento, y en llegado caso de hacerlo, deberá indemnizar al niño o niña por perjuicios y daños ocasionados en razón a su acción.

La tutela llegada al alto tribunal pedía dejar sin efectos las decisiones emanadas por el juzgado quinto de familia el día 8 de abril de 2016 y el Tribunal Superior de Neiva el 3 de mayo de 2017, en relación a una tutela presentada por un hombre que argumentaba no ser padre una menor.

Las decisiones emitidas por estos despachos ordenaban no acceder a las peticiones demandadas por considerar que el recurso interpuesto había caducado y que el tiempo otorgado por la ley para la impugnación de paternidad, ya estaba vencido.

El demandante argumentó que le fue vulnerado el derecho al debido proceso, ya que se desconocía una prueba de ADN en la que daba como resultado la exclusión como padre biológico de la menor.

La Corte Suprema de Justicia, por su parte, consideró que el reconocimiento de la “no paternidad” no puede generar el desconocimiento de derechos inherentes de la menor y sus derechos fundamentales, como lo son el nombre, personalidad jurídica, estado civil y conocer su familia.

“La situación puesta de presente da lugar a la indemnización de perjuicios a favor de la menor, ahora adolescente, en contra de quien procedió a su reconocimiento voluntario y ahora la repele”, determinó La Corte. Además, el alto tribunal argumentó que en estos casos pueden generarse afectaciones psicológicas, que se originan por los lazos afectivos naturales que genera la convivencia familiar y el amor natural de padre.

“El cambio de parecer del ascendiente -demandante- que, a modo de retracto, decide no sólo romper el vínculo afectivo que voluntariamente auspició, sino rechazar la filiación de quien una vez acogió en su seno, cual mercancía que, dependiendo del estado de ánimo, puede ser desechada. Por supuesto que dicho proceder debe dar lugar a la reparación del daño, a lo sumo psicológico”.

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