Santos contó cómo fue emitir la orden para dar de baja a Alfoso Cano y sus razones

En otra de las revelaciones hechas en su libro que será lanzado este martes, el expresidente Juan Manuel Santos contó cómo fue la difícil decisión de dar la orden para dar de baja a Alfonso Cano, quien para el momento era uno de los cabecillas más importantes de las Farc.

Como publicidad para su libro ‘La batalla por la paz’, Santos ha dado a conocer varios temas polémicos que contendrá el texto antes de su publicación, por este motivo la revista Semana compartió el relato del político sobre el momento en que decidió el ataque contra el cabecilla de las Farc y las consecuencias que esto podría haber tenido en los diálogos con la misma guerrilla.

“En las entrevistas a menudo me preguntan cuál ha sido la decisión más difícil que tuve que tomar en la presidencia. Fueron muchas, por supuesto. Gobernar exige tomar decisiones complejas y de impredecibles consecuencias”, comenta el Nobel de Paz en contexto con esta fuerte decisión.

Asegura que en cualquier momento la decisión de dar de baja a Alfonso no habría sido ningún problema, pero para ese momento estaba realizando acercamientos con el exguerrillero: “Con Cano estábamos avanzando, cautelosamente, en unas reuniones exploratorias para discutir la posibilidad de iniciar un proceso de paz”, explica.

Santos revela que cuando le dijeron que el delincuente estaba localizado, tuvo que ponerse a tomar él solo la decisión de qué hacer, teniendo en cuenta que el cabecilla era uno de los objetivos que habían perseguido durante años.

“No podía ahora, que lo tenían en la mira, cancelar su misión sin que esto tuviera efectos desastrosos en su voluntad de lucha”, indica Juan Manuel.

Igualmente aclaró que Cano no era una figura que diera garantías al proceso de paz, pues según él, era el más escéptico e inflexible del grupo armado, lo que en últimas significaba que el cabecilla era más “un obstáculo en una mesa de negociación”.

Destaca también que el contexto del momento indicaba que a pesar de existir la voluntad de negociación, el conflicto armado estaba aún activo, por lo que la decisión se tomó teniendo en cuenta que no importaba quién fuera el líder, las conversaciones tenían que hacerse. Fuente consultada: revista Semana.

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