David Luna, ministro de las TIC, aseguró que aunque el Ministerio de Transporte trate de obstaculizar a Uber, esta plataforma es legal en Colombia.

Desde que irrumpió Uber en muchos países con su aplicación de transporte, ha generado todo tipo de inconvenientes con los taxistas de estos territorios, ya que no están pagando diferentes impuestos que sí cancelan las empresas tradicionales de este servicio, como son los cupos, algunos seguros, entre otros temas legales establecidos, por ejemplo, en Colombia.

Este sábado el Ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia, David Luna, aseguró que plataformas como Airbnb, Uber, Cabify, Netflix, entre otras, que se encuentran operando en el país, eran legales. Para esto trajo a colación el llamado “principio de neutralidad de la red” que se estableció en Colombia a partir del 2009, con el cual e se impuso que cualquier persona podría innovar a través de internet e impulsar una empresa por medio de las nuevas tecnologías, a menos de que haya sido prohibido por el Congreso de la República, que en este caso los únicos que tienen ese distintivo son la pornografía infantil y los juegos de azar.

Curiosamente, durante todo este tiempo, líderes taxistas han perseguido a los conductores de Uber en compañía de la Policía, causándoles daños en sus vehículos y agravios personales, por lo tanto, de parte del Ministerio de las TIC no encuentran razón del porqué se ha permitido este tipo de acciones si todavía no hay una regulación que establezca que Uber es ilegal y teniendo en cuenta lo susodicho, en cuanto al respectivo principio establecido en el 2009, lo que estarían haciendo estas empresas del servicio de transporte de taxi, sí se enmarca dentro de la ilegalidad.

El ministro David Luna, dice que o se regula el servicio de Uber para que cumplan las mismas obligaciones que los taxistas, o se le quitan esas obligaciones a los “amarillos” para que estén en igualdad de condiciones. Además, la economía del mundo ya se está basando es en lo digital, según David, por lo tanto, es una obligación de los países adaptarse a la tecnología, más no que ésta se relacione con el proceso tecnológico de un estado. El artículo completo está en semana.

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